La sonoterapia está ahora muy de moda, pero desde mi experiencia personal, la práctica de esta modalidad terapéutica requiere de unos conocimientos adecuados, y no es recomendable trabajar con otras personas hasta que se ha realizado con uno mismo un trabajo profundo y consciente y se han adquirido ciertas habilidades y conocimientos. Sin experimentar el sonido en ti mismo es muy difícil entender como actúa y acceder a todo su potencial terapéutico.
Desafortunadamente, a diferencia de lo que ocurre con la Musicoterapia, aun no existe una formación reglada en Sonoterapia, y esta se asocia, en cierta manera, al mundo de lo esotérico, lo cual hace que a veces no sea bien considerada por ciertos sectores de la sociedad, especialmente en el ámbito de la medicina y de la ciencia.
Pero el trabajo con sonido tiene ya unos sólidos fundamentos que es necesario conocer y transmitir, desde la ciencia. Es cierto que también hay mucho de intuición en el uso de esta herramienta, y ambas cosas son perfectamente compatibles y necesarias. Y ese es el objetivo que pretendo en la formación que ofrezco.
Por otro lado, para trabajar con sonido es también necesario adquirir formación en habilidades terapeúticas, que nos permitan actuar con ética y rigor en el acompañamiento del proceso de mejora que pretendemos favorecer en los clientes que acudan a nosotros. Y para ello es importante trabajar sobre ciertas competencias necesarias en un terapeuta.
Es también muy importante considerar que la Sonoterapia, al igual que la Musicoterapia, son terapias complementarias, que en ningún caso pretenden sustituir al tratamiento médico tradicional.
Es mi deseo que muy pronto la sonoterapia se desarrolle académicamente y se comiencen a hacer formaciones regladas y estudios científicos que sirvan para fomentar su uso y justificar su validez como herramienta terapéutica complementaria. Estoy convencido de que todavía es una semilla que habrá de crecer y expandirse mucho.
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